¿Esto sólo lo arreglamos entre todos?
La gran falsedad de una campaña publicitaria
Cuando ya de nada servían los mensajes provenientes desde las cúpulas, en el sentido de que la "recesión" había tocado fondo, incapaces de reconocer que el efecto dominó realmente funciona y que la crisis de unos pocos acaba afectando a todo el entramado social, entonces, y para intentar maquillarlo, sacaron la famosa campaña: estosololoarreglamosentretodos.org.
Cuando apareció la campaña, muchas personas corrieron a su ordenador a ver quién estaba detrás de aquello. Una campaña plena de buenas intenciones, de candidez, de supuesta solidaridad, de llamamientos a la sociedad civil para arrimar el hombro y sacarnos del pozo nosotros a nosotros mismos.
Pero está claro (y algunas personas deberían de tomar nota) que la gente no es un pez, que no tragamos con según qué anzuelos. Con un presupuesto de 4 millones de euros, consiguieron menos adhesiones que algunos grupos de facebook sin presupuesto.
El fiasco del marketing de estosololoarreglamosentretodos.org
Detrás de esa campaña, están, ni más ni menos, que las Cámaras de comercio, la patronal de las grandes empresas constructoras (Seopan) y un buen número de grandes empresas (Telefónica, Iberia, El Corte Inglés, BBVA, Santander, La Caixa, Caja Madrid, Repsol, Cepsa, Endesa, Iberdrola, Mapfre, Abertis, Mercadona, Indra, Renfe y Red Eléctrica). Sus portavoces son el jurista Antonio Garrigues Walker, el economista Guillermo de la Dehesa y el político Miquel Roca Junyent. El impulsor del proyecto Jaime de Andrés, responsable de publicidad corporativa de telefonica (sin acento). Y su intención sería la de animar el cotarro en una crisis que SÓLO era una cuestión de desconfianza.
Con el cuento de la lechera, pretenden hacernos creer que el esfuerzo personal siempre se ve recompensado. Pero lo cierto es que, tal y como está montado esto, si quien tiene la llave del grifo en su mano, corta la afluencia de agua, lo único que puede pasarle al resto es que pase sed. De nada servirá que quien cierra el grifo te pida que seas imaginativo, que arrimes el hombro, que tengas iniciativa. Tú seguirás mirando al grifo y pasando sed. Y si eres de los de carácter osado, puede que salgas a ver si ha llovido y pilles una disentería por amorrarte al primer charco que encuentres.
Al parecer -y me alegro mucho- el ejército de publicistas y sociólogos al servicio de la publicidad tienen sus fallos. Antes se creía que la publicidad era infalible. Ahora deberían empezar a "pensar" y dejarse de automatismos. Podría ser que en un día no tan lejano, el bombardeo constante de publicidad sólo consiga el efecto del hastío, un efecto rebote como el de determinados medicamentos y un enorme efecto "melasuda" que daría al traste con todos los millones invertidos en campañas sin resultado.

